Ibai viajero Ibai a l'Eco-Park de Habarana

Published on septiembre 10th, 2016 | by companysdeviatge

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Sri Lanka con Ibai

Ibai mirando la guía de Sri Lanka

Ibai mirando la guía de Sri Lanka

“Buda” y “tuk-tuk” son dos de las primeras palabras que ha aprendido Ibai y es que justo el día que cumplía 18 meses volábamos hacia Sri Lanka, donde estuvimos dos semanas de vacaciones por nuestra cuenta. Era nuestra primera experiencia viajera en Asia y hemos vuelto encantados los tres.

Sri Lanka es una pequeña isla del océano Índico, justo por debajo de la India, muy tranquila y con atractivos muy variados: yacimientos arqueológicos, cultura budista, montaña y playa, fauna salvaje… Y todo concentrado en un espacio reducido, ideal para viajar con niños puesto a los trayectos en ruta son cortos.

Además, los esrilanqueses son amables, hospitalarios y alegres. Ya se sabe que viajar con niños abre puertas y podríamos decir que Ibai ha triunfado. Llamaba la atención un niño tan pequeño más bien blanquito y rubito (cosa que todavía no nos explicamos teniendo a padres bien morenos) disfrutando de todo, corriendo y riendo sin parar y gritando “Buda” cada vez que veía una escultura o pintura suya y “tuk-tuk” acompañados de un “piiiiip” al ver pasar estos triciclos motorizados que se comunican con las bocinas y pitan continuamente. Creemos que le han sacado más fotos los esrilanqueses que nosotros dos, que ya es decir.

Ibai con niños esrilanqueses en Ella

Ibai con niños esrilanqueses en Ella

El viaje a Sri Lanka con Ibai ha sido una experiencia formidable de la que nos quedan muy buenos recuerdos. Hemos alucinado con las antiguas ciudades milenarias y los templos budistas, especialmente con las Cuevas de Dambulla y pequeños santuarios menos turísticos. Hemos disfrutado como enanos los tres en los safaris por parques nacionales observando de cerca elefantes, búfalos de agua, macacos, varánidos y un montón de aves en libertad. Nos han gustado mucho la parte más montañosa del país y las famosas plantaciones de té ceilandés. Las playas, pero, nos han decepcionado un poco, ya que fuimos a las del sur que por la época del año eran las más recomendables y sí que eran muy fotogénicas, pero acostumbrados a la Costa Brava, tampoco eran tan espectaculares y en algunas las olas eran demasiado fuertes para bañar-nos. Parece ser que son mejores las playas de la costa este, pero tampoco encaramos el viaje a hacer playa, solo queríamos ir algunos de los últimos días para descansar y pensando sobre todo en Ibai, pero buscamos otras actividades y él se lo pasó igual de bien.

La Peace Pagoda de Galle y la estupa dorada en Dambulla

La Peace Pagoda de Galle y la estupa dorada en Dambulla

Siempre partiendo de nuestra experiencia personal, a continuación explicamos algunas cuestiones prácticas como el transporte, el alojamiento, el equipaje o la comida, que creemos que te serán útiles si viajas en familia, especialmente con niños muy pequeños.

“¡Estos elefantes son más pequeños que yo!”

¿Cuál es la mejor época para viajar a Sri Lanka? Nosotros fuimos en abril, el periodo entre la estación seca y la lluviosa. Este año la estación seca ha sido especialmente seca y las temperaturas, más altas de lo que tocaría en esta época, rondaban los 40 grados y hay que añadirle la alta humedad. Eso se traduce en que sudábamos todo el día y a las horas más fuertes de sol nos costaba movernos, en cambio Ibai no paraba para arriba y para abajo como si nada. Eso sí, bebía mucho: agua, zumos y yogures líquidos. La cuestión era que estuviese bien hidratado y protegido del sol, evitando en la medida de lo posible estar en la calle a mediodía y primera hora de la tarde cuando el sol era más fuerte. Incluso en la zona montañosa de Ella, donde nos habían recomendado llevar polares porque las temperaturas bajaban bastante, nosotros íbamos en manga corta. Quizás el día de calor más extremo fue en Polonnaruwa, yacimiento con ruinas de una ciudad de más de 2.000 años de antigüedad, donde además coincidía que eran las tres de la tarde. Así que optamos por hacer la visita ahora uno ahora otro, de modo que uno de los dos se quedaba siempre con Ibai dentro del coche con el aire acondicionado puesto. En el resto de sitios no hizo falta hacerlo y siempre hacíamos las actividades y visitas los tres, procurando que Ibai pudiese hacer su siesta en un lugar “fresquito”, ya fuera algún medio de transporte cuando estábamos de ruta, un alojamiento si estábamos en alguna ciudad como Galle o al aire libre bajo alguna sombra. Al final, te das cuenta de que como a los niños no les afecta el factor psicológico de pensar que están a 40 grados, ellos lo llevan mejor que nosotros.

En el jeep del safari

En el jeep del safari

Por lo que hemos leído y nos han comentado otros viajeros, a Sri Lanka se puede r todo el año porque el promedio de temperaturas es parecido y las lluvias no son tan fuertes como en otros destinos, pero es importante tenerlo en cuenta por el tema de mosquitos y enfermedades que se puedan derivar (mejor informarse en alún Centro de Vacunación Internacional) y si quieres ir a la playa para saber cuáles son las más adecuadas según la época del año. Precisamente, tanto por los mosquitos como por el sol, además de los protectores pertinentes, nosotros optamos por llevar pantalones largos y camisetas de manga larga finas y de colores claros, sobre todo para Ibai, y gorras y bufs finos para la cabeza.

En la feria de Nuwara Eliya con motivo del año nuevo esrilanqués

En la feria de Nuwara Eliya con motivo del año nuevo esrilanqués

¿Cómo son los alojamientos? Casi todos los alojamientos en los que estuvimos eran habitaciones con baño en casas particulares o pequeños bungalows (equivalente parecido a un B&B), en los que te ofrecían siempre el desayuno y muy a menudo la cena, algo necesario en la mayoría de sitios porque los núcleos de población cercanos suelen ser pequeños y apenas hay oferta, excepto en las ciudades principales o lugares más turísticos, claro. Y es cómodo cuando viajas con niños pequeños poder salir ya desayunados y tener la cena en el mismo lugar donde dormirás. Además, todos estos alojamientos son casas con jardines y patios exteriores que les permiten jugar y moverse con libertad sin ningún peligro. Y los propietarios o quienes los regentan son muy amables y atentos, siempre dispuestos a ayudarte en todo.

Alojamiento The Border  en Sigiriya

Alojamiento The Border en Sigiriya

El precio medio que pagamos por noche era evidentemente mucho más económico que aquí y tanto las habitaciones, limpias y con baños bastante nuevos, como las comidas, riquísimas y abundantes, estaban muy bien. Y que conste que yendo con Ibai no elegimos los más baratos, pero tampoco fuimos de hotel, que también los hay y de buena categoría.

Ibai con un elefante esculpido en la Peace Pagoda de Galle

Ibai con un elefante esculpido en la Peace Pagoda de Galle

Es cierto, sin embargo, que en los alojamientos a los que fuimos no se estila el aire acondicionado, más bien los ventiladores, aunque pagando un poco más también los hay y en nuestro caso lo hicimos a veces para garantizarnos el descanso nocturno, ya que la temperatura por las noches no difería demasiado de la diurna y el bochorno era altísimo (¡peor que en Barcelona!). Cabe decir que si no pillas una ola de calor tan fuerte como la que nos tocó a nosotros, seguramente con los ventiladores es suficiente.

A pesar de la proximidad con la India, por lo que nos han contado quienes han estado allí, las condiciones higiénicas de Sri Lanka no tienen nada que ver con las del subcontinente indio. Nosotros lo encontramos todo limpio y adecuado para ir con niños sin sufrir riesgo de contraer infecciones o enfermedades más allá de lo “normal”. Solo hay que vigilar con el agua y consumirla siempre embotellada, como ocurre en muchos otros lugares.

Eso sí, recomendamos llevar o comprar in situ una mosquitera, excepto si vas de hotel o resort, porque aunque siempre hay, a veces tienen algún que otro agujero. Afortunadamente, cuando fuimos apenas habías mosquitos porque aún no habían llegado las lluvias.

Visitando el museo del té de Kandy y leyendo en la biblioteca colonial de Galle

Visitando el museo del té de Kandy y leyendo en la biblioteca colonial de Galle

Comiendo en el Jardín Botánico de Peradeniya en Kandy

Comiendo en el Jardín Botánico de Peradeniya en Kandy

¿Y la comida? ¿Es adecuada para niños pequeños? ¡Por supuesto! La comida esrilanquesa sí que tiene influencias indias, pero también chinas y europeas. El plato estrella es el rice & curry (arroz con curry), pero hay muchas variantes que pican nada, ideales para los niños. Arroz, verduras, patatas, carne, pescado, sopas, también huevos y salchichas, incluso pasta. No hay que preocuparse. Nosotros, en general, intentamos buscar alojamientos con cocina compartida para poder preparar nosotros mismos comidas y cenas, pero en Sri Lanka era complicado y como Ibai ya comía casi de todo, no hubo ningún problema. También encuentras mucha fruta buenísima, que con el calor apetece mucho. Ibai se deleitaba con el mango, la piña, la papaya y el coco. Y si tu niño/a todavía toma papillas, purés y leche en polvo y usa pañales, no hace falta que vayas cargado durante el viaje porque encontrarás de marcas internacionales en los supermercados más grandes en las principales ciudades y áreas turísticas, como Colombo, Kandy, Galle, Ella o Nuwara Eliya. Eso sí, con precios europeos porque solo los compran extranjeros.

Ibai en un tuk-tuk

Ibai en un tuk-tuk

¿Qué transporte elegir para los desplazamientos? Puede que lo mejor sea combinar y experimentar los diferentes transportes. A los niños les gustará. Nosotros hicimos trayectos en tren, por ejemplo de Colombo a Kandy. Alquilamos coches con conductor para movernos por el conocido Triángulo Cultural y el Hill Country, ya que coincidió que era el Año Nuevo cingalés y el tren y los autobuses estaban llenos o no funcionaban algunos días. Y el emblemático tuk-tuk, claro, con el que además de trayectos interurbanos también fuimos de Tangalle a Galle. Sí, en el tuk-tuk cabíamos los tres y el equipaje porque hay algunos más grandes con un espacio a modo de maletero.

Llegados a este punto, si viajas con un/a niño/a de menos de tres años, seguro que estás pensando si te llevas el cochecito o la mochila portabebés. Nosotros optamos por ambas y acertamos. Con 18 meses Ibai ya caminaba y corría pero no para hacer grandes distancias ni para desplazarse de un lugar a otro. La mochila portabebés nos fue muy bien cuando visitamos Sigiriya o templos como Dambulla y otros que acostumbran a estar excavados en la roca y siempre tienen un buen puñado de escaleras o para hacer pequeñas excursiones en la zona de montañas y plantaciones de té alrededor de Ella. En las ciudades usábamos el cochecito y así nuestras espaldas podían descansar.

Con el cochecito en Colombo y la mochila portabebés en Sigiriya

Con el cochecito en Colombo y la mochila portabebés en Sigiriya

En definitiva, Sri Lanka es un buen destino para viajar con niños que recomendamos del todo porque satisface los intereses y motivaciones de toda la familia, es un país económico (los vuelos son caros si vas en verano, pero fuera de temporada son mucho más baratos) y tranquilo, donde el transporte, los alojamientos y las comidas son fácilmente adaptables a las necesidades de cada uno.

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Bloc de viatges de Susanna Rodríguez Rafí (periodista de viatges) i Jordi Bosch Díez (traductor i guionista). Blog de viajes de Susanna Rodríguez Rafí (periodista de viajes) y Jordi Bosch Díez (traductor y guionista).



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