Ibai viajero

Published on octubre 6th, 2015 | by companysdeviatge

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Los primeros viajes con Ibai

Vistas de Dubrovnik desde las murallas

Vistas de Dubrovnik desde las murallas

Hoy es un día especial. Hace un año que llegó Ibai para convertirse en el tercer “company de viatge” y poco se esperaba que trotar tanto. Una ruta por Estonia y escapadas a Narbona, a la histórica ciudad amurallada de Dubrovnik y a Bruselas, la capital europea del cómic, han sido un buen bautizo viajero para un bebé de menos de un año, pero también para nosotros como padres noveles. La paternidad nos ha cambiado la vida, pero no tanto la forma de viajar. Eso sí, hemos tenido que adecuar nuestro ritmo al del pequeño viajero y aprender a combinar sus necesidades y prioridades con las nuestras. De todos modos, hemos tenido suerte porque Ibai es un excelente compañero de viaje a quien le gusta salir de casa, estar al aire libre y ver y experimentar cosas nuevas.

A partir de estos primeros viajes con un bebé de menos de un año, hacemos las siguientes reflexiones que creemos que pueden ser prácticas para quien tenga un hijo o hija de esta edad y tenga ganas de viajar con él.

Uno de los principales mandamientos es respetar el sueño y el descanso de los pequeños, o sea, procurar que hagan la siesta y los descansos necesarios y finalizar la jornada pronto para acostarse temprano. Si tu niño/a es de los que se duerme donde sea y como sea, considérate afortunado porque tendrás más margen en este aspecto. En esto de los horarios hay, sin embargo, dos buenas ventajas: si no sales de noche te ahorras leer las páginas de guía dedicadas al ocio nocturno y el estrés de encontrar los locales más de moda de la ciudad y si el pequeño viajero se despierta bien pronto podrás disfrutar de los lugares turísticos en solitario, con una luz mañanera bien bonita y tendrás fotos únicas.

Durmiendo en el avión hacia Dubrovnik (izquierda) y Tallin (derecha)

Durmiendo en el avión hacia Dubrovnik (izquierda) y Tallin (derecha)

La comida es otro de los grandes temas. Mientras solo toman leche es bien fácil, pero cuando empiezan con las papillas y los purés, tener un alojamiento que disponga de cocina, ya sea compartida o no, es importante. Si es una escapada corta siempre hay el recurso de comprar potitos preparados, pero es que algunas combinaciones de sabores más que abrir el apetito te lo quitan, así que cuando son muchos días, nosotros preferimos cocinarle comida casera.

En más de una ocasión hemos leído que cuando el niño/a tiene menos de un año puedes hacer lo que quieras porque el bebé se pasa el día durmiendo y en el cochecito sin apenas moverse ni reclamar la atención de los padres. ¿Qué niños son estos? Lo cierto es que hasta los seis meses, Ibai tenía poca movilidad e iba tan tranquilo en el cochecito o en la mochila portabebés, pero a partir de los seis meses empezó a hacer croquetas, después a gatear y más tarde a ponerse de pie y cuando descubría que podía hacer cada una de estas cosas se desvivía por ponerlas en práctica. Por lo tanto, toca hacer paradas en lugares adecuados para darle libertad de movimientos y dejarlo que se lo pase bien a su manera. Además, ya hace tiempo que Ibai señala los parques infantiles cuando los ve porque quiere jugar en ellos.

Zona infantil en la Mansión Palmse en Lahemaa (Estonia)

Zona infantil en la Mansión Palmse en Lahemaa (Estonia)

El gran dilema: ¿cochecito o mochila portabebés? Cuando empiezan a pesar, los dos. Cuando fuimos a Dubrovnik, Ibai justo cumplía los seis meses, todavía pesaba poco y eran pocos días, así que optamos por llevar solo la mochila y acertamos. Ahora es impensable. Él ya pesa diez quilos, todavía no camina y nuestras espaldas no están demasiado finas, así que combinar cochecito y mochila es la mejor opción. Si vas a ciudades y quieres disfrutar de buenas vistas subiendo la típica escalera de caracol con escalones estrechos y desiguales de la torre de turno, la mochila o el pañuelo para colgártelo es ideal. Y piensa que si viajas en avión, el cochecito no cuenta como bulto y te lo llevan gratis.

De rallies con el cochecito en Peyriac de Mer (izquierda) y Tallin (derecha)

De rallies con el cochecito en Peyriac de Mer (izquierda) y Tallin (derecha)

Visitando el Museu Hergé en Louvaine-la-Neuve (Bélgica)

Visitando el Museu Hergé en Louvaine-la-Neuve (Bélgica)

Sí, se pueden visitar museos con niños pequeños y no hablamos de museos infantiles, sino históricos, de arte contemporáneo o de lo que sea. Solo debes tener en cuenta algunas variables. Por ejemplo, que la exposición sea pequeña, que puedas hacer la visita a tu ritmo o que el espacio sea adecuado para que el pequeño pueda ir un poco por el suelo, sobre todo si el niño/a está despierto porque aguantará un rato, pero después se cansará y empezará a protestar. O procurar cuadrar la visita con sus horas de sueño. En este sentido, nosotros sufrimos bastante en el Museo de la KGB en el Hotel Viru de Tallinn porque era una visita guiada en horas convenidas y con poco margen para elegir. En cambio hemos estado en el Museo Hergé, en el Museo Magritte y en otras exposiciones y hemos disfrutado de la visita, eso sí, tampoco puedes columpiarte y analizar cada uno de los trazos de los cuadros.

Nos hace especial ilusión romper el mito de tener que ir cargados como mulas cuando viajas con niños. Es cierto que debes llevar algunos utensilios y ropa extra, como biberones, pañales, comida, botiquín, algún juguete… pero solo lo justo para el trayecto o desplazamiento hasta el destino, ya que una vez allí podrás comprar de todo sin problemas. ¡Bebés y niños pequeños hay en todas partes!

Cabaña en la que dormimos en la isla de Kihnu (Estonia)

Cabaña en la que dormimos en la isla de Kihnu (Estonia)

Lo que no sabíamos es que con Ibai habíamos fichado un relaciones públicas. Nuestra experiencia hasta ahora es que viajar con niños te abre más puertas, rompe barreras y facilita la interacción con la gente de todas partes.

Nosotros nos lo estamos pasando muy muy bien viajando con él, aprendiendo constantemente, viendo que él también se divierte y es feliz cuando estamos juntos descubriendo rincones nuevos para los tres. Quizás él no recordará estos viajes en sí, pero todo lo que está viviendo y aprendiendo le está enriqueciendo muchísimo y eso siempre lo llevará dentro. Además, cuando sea mayor y vea las fotos en las que casi siempre sale riendo se dará cuenta de que se lo pasaba muy bien viajando y seguro que querrá seguir haciéndolo.

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Bloc de viatges de Susanna Rodríguez Rafí (periodista de viatges) i Jordi Bosch Díez (traductor i guionista). Blog de viajes de Susanna Rodríguez Rafí (periodista de viajes) y Jordi Bosch Díez (traductor y guionista).



5 Responses to Los primeros viajes con Ibai

  1. Beatriz says:

    Pues yo aún no tengo niños pero me ha encantado el artículo… que a una se le cae la baba viéndoos disfrutar tanto con él, y yo así me voy mentalizando de que sí se puede! 🙂

    • Hola, Beatriz!
      Muchas gracias 🙂
      ¡Claro que se puede! Pues sí, nosotros estamos encantados con Ibai y él está súper contento cuando viajamos, suponemos que porque estamos todo el día los tres juntos viendo y haciendo cosas nuevas. En abril tenemos previsto un viaje muy chulo del que seguro saldrán nuevos posts de viajar en familia 😉
      ¡Un abrazo!

  2. Déu ni do l’Ibai tot el que ha vist amb el poc temps que té! Haurem de juntar a la Ivet amb ell, seran els dos nens més viatgers…Potser cap a Nova Zelanda? 🙂

    Ja sabeu que els vostres consells ens han estat molt útils. Una abraçada!

  3. Carla says:

    Quin article més maco! I quina sort que té l’Ibai!

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